Seguir incluso sin entender
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Hay etapas en las que el camino parece claro. Sabemos qué hacer, hacia dónde dirigirnos y por qué estamos dando cada paso.
Pero también existen momentos en los que las respuestas no llegan.
Momentos en los que rezamos y seguimos esperando. En los que aquello que habíamos imaginado cambia, una puerta se cierra o la vida nos conduce por un lugar que no comprendemos.
Y es precisamente ahí donde confiar adquiere todo su significado.
La fe no elimina las preguntas
Creer no significa tener siempre una explicación.
La fe no evita las dudas, el cansancio ni el miedo. Tampoco nos obliga a fingir que todo está bien cuando no lo está. Nos permite reconocer nuestra fragilidad y, aun así, continuar caminando.
Podemos preguntar. Podemos buscar respuestas. Podemos atravesar días en los que la certeza parece más pequeña.
Confiar no consiste en apagar la razón, sino en aceptar que nuestra mirada no alcanza a comprender todo el camino.
No necesitamos ver el recorrido completo
Muchas veces queremos conocer el final antes de empezar.
Necesitamos garantías, señales y la seguridad de que cada decisión tendrá el resultado que esperamos. Pero la vida rara vez se presenta de esa manera.
Normalmente solo podemos ver el siguiente paso.
Y quizá sea suficiente.
Seguir no siempre exige una gran demostración de valentía. A veces consiste simplemente en levantarnos, cumplir con aquello que tenemos delante y permanecer fieles un día más.
Un paso pequeño también es una forma de confianza.
Permanecer cuando resulta difícil
Es sencillo confiar cuando todo sucede como esperábamos. La verdadera dificultad aparece cuando el silencio se alarga y no comprendemos el propósito de lo que estamos viviendo.
En esos momentos podemos sentir que estamos solos o que nuestras oraciones no encuentran respuesta. Sin embargo, el silencio no siempre significa ausencia.
Hay caminos que solo se comprenden después de haberlos recorrido.
Permanecer es decidir que una etapa difícil no tendrá la última palabra. Es recordar que nuestra confianza no depende únicamente de lo que vemos, sino de Aquel a quien hemos decidido seguir.
Seguir no significa no tener miedo
El miedo puede acompañarnos y, aun así, no dirigir nuestros pasos.
La valentía no siempre se manifiesta avanzando sin dudar. Muchas veces aparece cuando seguimos adelante a pesar de la incertidumbre.
Podemos tener preguntas y conservar la fe. Podemos sentirnos cansados y continuar confiando. Podemos no entender el presente y seguir creyendo que nuestra historia todavía se está escribiendo.
La fe no siempre ofrece un mapa completo. En ocasiones ofrece únicamente la luz necesaria para dar el siguiente paso.
He prometido seguirte
“He prometido seguirte sin entenderte” no es una renuncia a pensar ni a buscar respuestas.
Es una forma de decir: aunque hoy no comprenda todo lo que sucede, no quiero abandonar el camino. Aunque todavía no vea el final, seguiré avanzando. Aunque mi confianza sea pequeña, elegiré permanecer.
VERITAS nace también de esta certeza.
De una fe que no necesita hacer ruido para ser verdadera. Una fe que se vive en lo cotidiano, en las decisiones sencillas y en la voluntad de seguir cuando todavía quedan preguntas.
Porque hay promesas que no hacemos cuando todo está claro.
Las hacemos para recordarlas precisamente cuando dejamos de entender.